Nombre de organización/ grupo:
Instituto Universitario para el Desarrollo de las Comunidades

Nombre de quién nomina:
Cristina M. Canals Silander

Correo electronico de quien nomina:
cristina.canals@upr.edu

Pueblo y Dirección Física:
Mayaguez
Residencia 5 B, Universidad de Puerto Rico en Mayaguez 00681

Teléfono:
787-644-9316

Correo Electrónico de Organización/Grupo Nominado:
instituto.comunidades@uprm.edu

Website o Sitio en Internet de Nominado
http://idc.axiomatica.net

¿Cuál es la misión?
Vincular activamente la comunidad universitaria de Puerto Rico con las comunidades de nuestro archipiélago, sirviendo de modelo y valorando los conocimientos, fortalezas y habilidades de sus residentes.


¿Por qué y cómo surge? (Criterio: Origen de Base):
La misión principal de la Universidad de Puerto Rico es alcanzar los siguientes objetivos: Transmitir e incremental el saber por medio de las ciencias y las artes poniendo este conocimiento al servicio de la comunidad… Colaborar con los organismos, dentro de las esferas de acción que le son propias, en el estudio de los problemas de Puerto Rico… (Ley Núm. 1 del 20 de enero de 1966, Art. A (1); B (5), según enmendada). De esa forma, como institución pública, tiene la responsabilidad de nutrir la experiencia académica de sus estudiantes con componentes de trabajo comunitario o de interés social con el fin de formar, en los educandos, conocimientos, destrezas y actitudes que aporten al bienestar de Puerto Rico. Se ha demostrado que el aprendizaje con base comunitaria, el servicio comunitario y la integración de las instituciones a la comunidad son aspectos prioritarios en la misión de la educación superior en el mundo contemporáneo.
Desde su fundación en el año 2003 y como estrategia para responder a los objetivos antes mencionados de la Universidad de Puerto Rico (UPR), el Instituto Universitario para el Desarrollo de las Comunidades  se ha encargado de establecer un vínculo activo entre el Recinto Universitario de Mayagüez (RUM) en alrededor de 62 comunidades del archipiélago puertorriqueño con el propósito de estimular su desarrollo mediante la identificación y resolución de problemas y enriquecer la experiencia educativa del estudiantado mediante el servicio, la investigación, el trabajo interdisciplinario en equipo, el desarrollo de sensibilidad y responsabilidad social.
El Instituto tiene sus raíces en el año 1998, respondiendo a una solicitud de colaboración por parte de residentes de los Residenciales Kennedy Candelaria y El Carmen (KCC) en Mayagüez al Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Mayagüez por una situación que enfrentaban con la policía. En el 1996 el gobierno de Puerto Rico estableció la política de Mano Dura Contra el Crimen y como parte de esta el foco era tomar control de los Residenciales Públicos y establecer control de acceso en las comunidades. El grupo de base comunitaria compuesto por residentes de los tres Residenciales, organizados en una ONG, solicitaron apoyo al Departamento para enfrentar esta política represiva y que ellos y ellas entendían no aportaba al bienestar y transformación de la comunidad.  Mediante la coordinación de docentes del Departamento de Ciencias Sociales del RUM un equipo de profesoras del Departamento de Trabajo Social del Recinto Piedras de la Universidad de Puerto Rico presentó a residentes de la comunidad el Modelo Para el Desarrollo Integral de Comunidades Urbanas (MUnDI) que se estaba implantado en los residenciales Las Gladiolas y San Martín en San Juan.  El grupo de KCC decidió aceptar este modelo  y es así como comenzamos MUnDI Oeste.  Se estableció un Plan de Trabajo que comenzó con una actividad sabatina de juegos y lecturas para niños y niñas, recreación pasiva para personas adultas, orientación sobre nutrición y salud para las personas participantes culminando con un juego de Baloncesto entre profesores del RUM y jóvenes de la comunidad. Desde ese momento, marzo de 1998, el equipo de profesores y profesoras comenzaron una alianza de aprendizaje y colaboración entre los residentes y las residentes de KCC  enfocada en un trabajo de conjunto para enfrentar los retos sociales de la comunidad. Uno de los primeros logros fue realizar un Campamento de Verano ese año, con niños, niñas y jóvenes de la comunidad, sin recursos fiscales, pero con la aportación y el trabajo de los corazones de residentes de la comunidad, los dirigentes de la ONG,  los estudiantes y las estudiantes y facultad del RUM.  Ese mismo año como resultado de los efectos devastadores  del huracán Georges, respondiendo a lo que los universitarios y las universitarias debíamos hacer, nos lanzamos a colaborar estudiantes y facultad con las comunidades de Trastalleres y el Maní en Mayagüez y una comunidad en las entrañas de nuestro Puerto Rico, en Orocovis. Estas iniciativas fueron la chispa que  la universidad, mediante acciones de estudiantes y docentes se fuera integrando a otros proyectos con origen de base comunitaria alrededor del archipiélago puertorriqueño. </p>
Estas iniciativas son la zapata para  que en agosto del año 2002 un grupo de profesores y profesoras de la Universidad de Puerto Rico, Recinto Universitario de Mayagüez de distintos Departamentos comenzaran encuentros semanales, todos los viernes en la tarde, con el objetivo de reflexionar como integrar experiencias de vinculación comunitaria en sus cursos y seminarios. A este esfuerzo se incorporó un (1) profesor de la Universidad de Puerto Rico en Aguadilla y tres (3) profesoras de la Facultad de Ciencias Sociales y una (1) de la Escuela de Comunicación del Recinto de Río Piedras. Como resultado de esta iniciativa, el 31 de octubre de ese año presentaron ante el Rector del RUM la propuesta para iniciar el Instituto de Apoyo a las Comunidades, iniciativa que fue avalada y endosada para iniciar el próximo semestre. El equipo de docentes fundadores estableció que  el horizonte del Instituto debía ser  “Por una educación universitaria de ciencia y conciencia”, lema que ha guiado nuestras acciones.
Estas experiencias suscitan que el Instituto Universitario para el Desarrollo de las Comunidades se establezca con el propósito de ser enlace activo entre el estudiantado, la facultad y las comunidades, fomentando la participación  y el compromiso en la comunidad universitaria para la solución de las situaciones en sectores vulnerables de nuestro país. Mediante el trabajo en conjunto se identifican los retos, sus posibles soluciones y se implementan las mismas con la autogestión e involucración hombres, mujeres, niños, niñas y jóvenes de la comunidad de modo tal que desarrollen destrezas para la solución sustentable de  las realidades de estos contextos. El Instituto, el estudiantado, facultad y grupos de base comunitaria, trabajan  Proyectos de Investigación-Acción y Participativa (IAP) en el desarrollo de las Comunidades del archipiélago puertorriqueño. Actualmente es facilitador de experiencias de aprendizaje-servicio para un promedio de 120 estudiantes por semestre mediante el intercambio de conocimientos.

¿Cómo la organización/grupo demuestra raíces y permanencia en la comunidad y cómo se refleja la acción solidaria en el área de desempeño? (Criterio: Arraigo):
El Instituto ha permanecido en colaboración constante con comunidades como El Cerro de Naranjito desde el 2002 y los Residenciales Kennedy, Candelaria y el Carmen en Mayagüez desde 1998. Desde nuestros inicios en el 2003, hemos colaborado con un total de 62 comunidades alrededor del archipiélago puertorriqueño. Se han recibido numerosas solicitudes de parte de grupos de base comunitaria para la colaboración con nuevos proyectos o iniciativas de desarrollo comunitario. De la misma manera, las comunidades han demostrado interés en participar de actividades educativas en la Universidad tanto por cuenta propia o por haber sido invitados directamente por nosotros y nosotras, el equipo de trabajo, docentes, estudiantes y voluntarios. En los últimos cinco años cada  semestre las solicitudes de colaboración son más de las que podemos alcanzar, las comunidades esperan de la Universidad del pueblo de Puerto Rico su respuesta.  El reto al que nos enfrentamos es que estamos  llamados los universitarios y las universitarias a promover una Universidad que articule procesos de integrar docencia-investigación-servicio como su horizonte.
Las peticiones van dirigidas a responder las necesidades y aspiraciones de las comunidades  mediante la planificación participativa encaminada hacia el desarrollo y el buen vivir de estas.  Estas aspiran apoyo técnico de parte de docentes y estudiantes de la Universidad para que puedan brindar herramientas y conocimientos desde sus respectivas disciplinas. En este proceso surge una integración y acción-participativa del estudiantado y profesores en las iniciativas comunitarias. Nuestra metodología de Investigación Acción-Participativa permite que se desarrolle investigación mientras se interviene a base de los retos de la comunidad, desde las ciencias, las artes, las humanidades y las tecnologías apropiadas. Esto propicia que tanto el estudiantado las comunidades y docentes desarrollen un proceso de apropiarse de las acciones, desarrollen sentido de pertenencia y respeto con las situaciones, procesos y retos de las comunidades ya que todos y todas participan activam  ente en el análisis de la realidad y en las acciones concretas para transformarla. Así, nacen profesionales sensibles y responsables socialmente, solidarios con la gente. De igual manera ocurre con los profesores y profesoras haciendo Investigación Acción- Participativa. El hecho de conocer de cerca la realidad que viven las comunidades más vulnerables del país les provoca el respeto a la diversidad comprendiendo  la complejidad de realidad y  estableciendo la relación asimétrica de los poderes macro-estructurales y las comunidades que se manifiesta en la marginación y exclusión que viven nuestras comunidades.
En el Instituto hemos colaborado con comunidades que desde hace más de  20 años han luchado y continúan en lucha buscando convergencias, compartiendo saberes de los jóvenes y las jóvenes con la sabiduría que emana de la experiencia y vida de las personas adultas, de los fundadores y fundadoras de sus comunidades como es la Iniciativa de IDEBAJO, que son Cátedra para el Instituto, a la vez que nos convertimos en aprendices-colaboradores, los docentes y estudiantes.

Partiendo de la definición de solidaridad, incluida en la Convocatoria, ¿cuáles valores se reflejan en la organización/grupo y cómo se ponen en acción? (Criterio: Cultura y Conciencia Solidaria):
El Instituto tiene como misión despertar ese espíritu solidario que vive en el corazón de cada persona mediante la participación activa y comprometida de estudiantes, docentes y comunidad universitaria,  trabajando para el desarrollo de soluciones conjuntas con residentes de las comunidades ante los retos que enfrentamos como país. Nuestra metodología de Investigación- Acción Participativa involucra tanto los investigadores e investigadoras, como a las mismas comunidades, los cuales ya no son considerados como simples participantes beneficiarios, sino como sujetos activos que contribuyen a conocer y transformar la realidad en la que están implicados. De manera que se facilita y promueve la oportunidad para escuchar con respeto tanto las diferencias y congruencias de las necesidades, los dolores y felicidades sentidas, al igual que las ideas de acciones compartidas o no compartidas por la gente en las comunidades para tomar acción hacia un bien común. En algunos
casos son los investigadores e investigadoras de acción participativa los que generan espacios para el diálogo y la reflexión participativa. De aquí se parte a la elaboración de un plan de acción representativo de la comunidad y por la comunidad misma, lo cual facilita su ejecución por el sentido de pertenencia que se genera, al igual que la autogestión en el mismo. Así, vamos elaborando acciones éticas e íntegras, con énfasis en la verdad y el bienestar comunitario.<br />
Para el Instituto es de suma importancia promover el trabajo en equipo, de manera que las investigaciones se realicen desde un grupo de personas de la comunidad universitaria y las comunidades con las que colaboramos. De la misma manera se trabaja en equipos interdisciplinarios, tanto de profesores y profesoras como de estudiantes, promoviendo el trabajo en equipo de universitarios y universitarias con intereses y saberes diversos, fomentando la cooperación con las comunidades y el país. De igual forma, el Instituto vela por la inclusión de los diversos sectores poblacionales en los planes de trabajo, diseños o legislaciones de  parte de instituciones o del gobierno. Un ejemplo de esto durante este semestre académico ha sido la comunidad de Caín Bajo, en San Germán donde la Junta Vecinal solicita a los estudiantes y las estudiantes del equipo de Investigación-Acción Participativa la colaboración del Profesorado de Ingeniería Civil para asesoría acerca de un deslizamiento de tierra en la periferia de una calle en su vecindario. Los estudiantes y las estudiantes invitaron a una profesora de este campo a asesorar a la comunidad coordinando una  reunión con el ingeniero del gobierno municipal, el  Alcalde estableciéndose el diseño de un muro de contención para atender la situación. La comunidad se reunió para discutir el diseño con expertos y hubo un proceso participativo de compartir de saberes muy beneficiario para todas los actores y actoras que estuvieron allí (estudiantes, líderes, residentes, docentes, expertos…). Logramos procesos socialmente consientes e inclusivos, donde se consideran a las personas y a los sectores más vulnerables de la comunidad promoviendo una verdadera justicia social.
Esta narrativa pone de manifiesto los valores que guían nuestro trabajo:
Espíritu de servicio: fomentar la participación activa y el compromiso en la comunidad universitaria para la solución de los retos en las comunidades.
Solidaridad y respeto: escuchar con empatía los retos y aspiraciones expresados por los miembros de la comunidad.<br />
Colaboración y cooperación: promover el trabajo en conjunto entre los miembros de la universidad y la comunidad para identificar efectivamente los problemas y sus posibles soluciones.
Ética e integridad: promover la reflexión, el énfasis en la verdad, y el bienestar del ser humano.
Responsabilidad y sentido de urgencia: implantar soluciones apropiadas de manera prioritaria y en un tiempo razonable y definido.
Conciencia social: considerar a las personas y a los sectores más vulnerables de la comunidad promoviendo una verdadera justicia social.
Desarrollo de la autogestión: involucrar a los miembros de la comunidad de modo tal que desarrollen destrezas para la solución sustentable de sus retos.
Inclusión: promover la participación de los diversos sectores poblacionales.

¿Cómo su organización/grupo refleja la acción solidaria más allá del servicio directo para incidir en  cambio social y acciones conjuntas? (Criterio: Trascendencia):
Mediante la colaboración del Instituto y la Universidad con las comunidades se van creando gestiones y esfuerzos conjuntos que buscan involucrar activamente a diversos sectores gubernamentales, no gubernamentales y de base comunitaria para atender las necesidades sentidas por las comunidades. El Instituto provee sus herramientas, recursos y espacios de la Universidad, para que se logre el involucramiento de diversos sectores y así trabajar por el bien común de cada comunidad con la que colaboramos. De forma orgánica surge la creación de una red solidaria por un bien común, se abren mayores posibilidades para un cambio social y acciones sustentables. La participación activa de los residentes y las residentes de las comunidades en la toma de decisiones de lo que les afecta directa e indirectamente, sirve de motor para su apoderamiento. Esto favorece el despertar de conciencia, donde las personas se reconocen como sujetas de derechos y comienzan a exigir y a trabajar por tener una vida digna, donde se aspira a gozar de espacios colaborativos y solidarios tanto dentro como fuera de las comunidades. Desde el Instituto se colabora en la articulación de cartas para solicitar servicios, en la impresión de material informativo y convocatorias, se abre su espacio de infraestructura para el uso de las comunidades participantes si fuera necesario, entre otros. El Instituto tiene  alianzas y acuerdos colaborativos formales con el Servicio de Extensión Agrícola (SEA) del Colegio de Ciencias, la Oficina Regional de Rural Development (Alianza para el Desarrollo Comunitario Rural de Puerto Rico) y el Centro Para Puerto Rico, entre otros.  Además organizó un cuerpo colaborativo denominado “Alianza del Oeste: universidad, gobierno y comunidades” que nació en el 2015,  en la que participan agencias de gobierno (los Departamentos de Educación, De La Familia, Vivienda, Salud, Transportación y Obras Públicas, Policía de Puerto Rico, entre otras), representantes de los gobiernos municipales de la región, ONG’s  y representantes de los grupos de base comunitaria. Estas organizaciones, grupos e instituciones proveedores de servicios fungen como enlace-facilitador de procesos con las comunidades. Desde su fundación, docentes de unidades de la UPR (Río Piedras, Aguadilla, Cayey, Humacao y Arecibo) junto a colegas de la Universidad Interamericana de Puerto Rico (Recintos de San Germán y Arecibo) y de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico (Recintos de Ponce, Mayagüez y Arecibo) hemos promovido y participado en proyectos de Investigación-Acción Participativa que ha hecho posible la perspectiva inter y transdisciplinaria haciendo posible que la ciencia y la tecnología trascienda la “torre de marfil”.
El Instituto además trabaja en procesos educativos para el fortalecimiento de líderes, que abre espacios para que estudiantes participantes, mentoras y mentores participen de experiencias de apoderamiento, al asumir roles activos en cambios sociales y mejorar la calidad de vida de las comunidades participantes y del país. Los estudiantes y las estudiantes desarrollan conciencia social y capacidad de análisis crítico por medio de sus experiencias de investigación-acción que provoca aspiraciones por un mejor país. Uno de los aspectos más significativos de nuestro Proyecto, es que a través de la participación de estudiantes, mentores y comunidades se lleva a cabo un intercambio de saberes, que es trascendental para que emerjan profesionales comprometidos en la reconstrucción de nuestro país, teniendo como horizonte que otro mundo es posible, que otro Puerto Rico es posible mediante el entramado de corazones-cuerpos desde la ecología participativa de saberes. Los estudiantes y las estudiantes aprenden sobre la diversidad de situaciones que enfrentan las comunidades excluidas, vulnerables y en desventaja socio-económica de nuestro país, se van construyendo futuros profesionales conscientes de la necesidad de trabajar por una sociedad más justa y equitativa desde el respeto a la diversidad. Algunos ejemplos de este proceso es la experiencia de un equipo de Investigadores e Investigadoras de ingeniería, ciencias sociales  y ciencias agrícolas quienes trabajando juntos documentaron mediante la investigación la deficiencia de  infraestructura que provocó el deslizamiento de un terreno y la negligencia de las autoridades gubernamentales a no responder a la petición de la comunidad sin tomar en cuenta los riesgos que esto conlleva a toda una comunidad.  Todo comienza  cuando los líderes comunitarios demandan a  futuros sociólogos, ingenieros y agrónoma, su peritaje generando en este equipo de estudiantes la responsabilidad de compartir sus conocimientos (ciencias y tecnologías apropiadas) con el pueblo, con los ciudadanos y ciudadanos  de a pie. Entonces los líderes y las líderes piden al equipo que les apoyen indagando con los expertos en x o y materia especifica. También se inicia un interés trascendental por educarse para el bien común. Si un estudiante no conoce sobre el tema que no es de su disciplina académica, tiene que estudiar esas otras materias y así nace la experiencia interdisciplinaria, perspectiva imprescindible para propósitos de la investigación y la transformación de la sociedad.

¿Cómo la acción solidaria de su organización/ grupo ha tenido un efecto positivo en la vida de los ciudadano y cómo se refleja en los procedimientos o métodos empleados para alcanzar sus metas hacia un cambio social? (Criterio: Impacto Positivo):
La metodología de Investigación Acción Participativa (IAP), que utilizamos, supone un proceso circular de investigación y análisis de la realidad, en el que partiendo de problemas concretos, desde la óptica de quien los vive, se procede a una reflexión y actuación con objetivos de mejorar, integrando en el proceso a quienes viven el problema, quienes se convierten en autores y autoras de la investigación. La IAP podemos entenderla por lo tanto como un enfoque de investigación e intervención social, que persigue recoger las demandas de los actores y actoras implicados en un proceso de acción con el fin de provocar un cambio social, facilitando en el proceso la apropiación de recursos organizativos y de conocimiento por parte de la comunidad.
Nuestro rol ha sido facilitar procesos en los que las comunidades logren organizarse y hablar, denunciar, compartir su conocimiento e impulsarles a la acción en momentos donde las energías están escasas. Sin embargo, el poner a la disposición de las comunidades los recursos de la Universidad ha logrado grandes cambios en diversas comunidades. En la comunidad Playa Dos Hermanos en Añasco hemos colaborado activamente desde el 2004.  Se destacan el desarrollo del Huerto Comunitario “Comencemos a   Sembrar Nuestro Bienestar”, el apoyo a otras  iniciativas como el Campamento de Desobediencia Civil ante el proyecto antenas de trasmisión para teléfonos móviles y acciones para el fortalecimiento de la educación para la niñez y juventud (tutorías, gestiones para detener la propuesta gubernamental del cierre de la escuela) y el diseño para el Centro Comunal que incluye un Centro Tecnológico.  En estos proyectos de Investigación-Acción Participativa se han involucrado estudiantes de artes, ciencias sociales, ciencias naturales, ciencias agrícolas así como de ingenierías. Esto es un ejemplo del gran potencial que tienen las comunidades de gestionar y transformar su realidad.   También cabe recalcar que no todo el trabajo que se realiza en las comunidades es tan fácilmente cuantificable. El realizar un huerto comunitario a simple vista deja una cantidad ilimitada de beneficios para la misma. Podemos ver que esta simple acción logra reunir residentes para que se conozcan y comiencen a organizarse de manera participativa. Además, propicia la buena alimentación y el buen uso de los espacios comunes. En un análisis extensivo podríamos ver que se promueve el sentido de pertenencia en el espacio, el trabajo en equipo, ofrece una manera de salir a respirar aire fresco y absorber vitamina D, ayuda a canalizar las emociones y hasta puede ofrecer una fuente viable de ingreso para la comunidad. Una actividad que a simple vista parece poco significativa deja una huella enorme en las personas que componen la comunidad.
Otra experiencia aleccionadora  fue la colaboración con la comunidad Maizales en Naguabo donde fuimos a presentar una propuesta para  promover el desarrollo de un Huerto Comunitario. La respuesta fue que la comunidad expresó que su urgencia era “salvar” su Acueducto Comunitario que provocó el surgimiento de un grupo sólido de base comunitaria que defendió su acueducto y siguió adelante, siendo hoy ejemplo de un Acueducto Comunitario en excelencia, con uso de tecnologías apropiadas en el que comunidad, gobierno, grupos cívicos y universidad aportamos para su transformación
Estas ha sido solo una muestra de experiencias en las comunidades,  que son “el nuevo texto en el contexto universitario” que permite el aprendizaje de  docentes, estudiantes y residentes de las comunidades.

Describa los logros más sobresalientes de la organización/grupo y el rol de la acción solidaria en  alcanzarlos? (Criterio: Trayectoria):
Los logros más sobresalientes han sido tomar rol activo, mano a mano, con movilizaciones de grupos comunitarios para detener amenazas a su salud, y bienestar socio-económico al igual que en el trabajo para mantener el mismo. Iniciativas para el mantenimiento, mejoras en infraestructura y administración de Acueductos Comunitarios han sido proyectos por los cuales el Instituto (estudiantes, profesores y comunidad universitaria) ha movido sus recursos y estrategias para la organización y mejoramiento. Estudiantes que han estado involucrados en los procesos de defensa de derechos de las comunidades, mediante acompañamiento de los grupos de base a las instituciones gubernamentales para pedir oportunidad de participar en los procesos de toma de decisiones han sido logros. En estos proceso se ha logrado empoderamiento y concienciación, impactado a todos y todas las involucradas, provocando que los mismos sean lideres activos en la actualidad. Claro que todo esto son accione
s solidarias que comienzan con situaciones concretas pero que permiten establecer relaciones con lo que ocurre a nivel de país, y pensar en donde más hay que trabajar.  Mediante la Investigación Acción Participativa, surge un fenómeno muy interesante, y es que los estudiantes se sienten responsables por lo que ocurre en su propia comunidad y no en las comunidades extrañas o las que conocen muy poco. Se comienzan a cuestionar, como es que puede él o ella tomar un rol activo en esa comunidad, y no en la suya donde nació y se crio y donde comparten las mismas necesidades y situaciones. De aquí, de las experiencias con el Instituto han partido estudiantes que han tomado roles activos en las situaciones y problemáticas de sus comunidades y en el país.
De manera que vamos identificando logros en tanto la comunidad universitaria, comunidad geográfica, y agencias gubernamentales y no gubernamentales ya que todas y todas participan de una reflexión crítica en el proceso, por ser entes activos en el mismo. Nuestro historial de servicio ha sido extenso en el sentido de que, hemos estado colaborando con una misma comunidad, como lo es los Residenciales Kennedy, Candelaria y El Carmen, por más de 18 años. Actualmente recibimos más solicitudes por parte de comunidades, a las que no podemos apoyar por falta de recursos.
Seria importante mencionar que los logros más significativos de nuestra organización son cualitativos y no cuantitativos. Es el desarrollo de empatía, solidaridad, habilidades para escuchar, llevar procesos participativos y democráticos, facilitar espacio de dialogo, reflexión, autocritica, para todos y todas los sectores involucrados.

Si la organización/grupo tiene una misión educativa o es una escuela pública o  privada:
1. ¿Cómo la Solidaridad se inserta como parte de la enseñanza, el currículo, el servicio, el trato al  participante y la cultura de la organización/grupo/escuela? (sea concreto y someta evidencia):
El Instituto para el Desarrollo de las Comunidades logra la participación de sobre 150 estudiantes semestralmente en más de 50 comunidades con quienes colaboramos en diversos proyectos. Esto por medio de la investigación acción participativa. Esta es una de las maneras en que se intenta democratizar la educación universitaria haciéndola accesible a las comunidades y sacando el conocimiento de las limitaciones del salón de clases. Buscamos soluciones participativas a los problemas de las comunidades a través de la integración de disciplinas con el fin de tener una visión completa e integrada de las situaciones.<br />
Una de las metas de nuestra organización  es que el aprendizaje adquirido sea atemperado a la realidad de las comunidades partiendo de un análisis de situaciones locales que permitan la aplicación “en vivo” de las destrezas adquiridas. A través de los adiestramientos brindados desde el Instituto al comienzo de la jornada se propicia el análisis crítico con lo intención de entender a las comunidades dentro de sus aciertos y desaciertos. Para lograr hacerles justicia a la gente el análisis debe de estar posicionado desde una postura de derechos humanos donde se tome en cuenta la desigualdad social, la pobreza, la xenofobia y el sistema patriarcal y capitalista que componen la macro estructura y que fomentan practicas opresivas para unos sectores de nuestra sociedad. Las comunidades empobrecidas y olvidadas son usualmente con quienes colaboramos con el fin de impulsar acciones de empoderamiento y enfrentamiento a un  sistema que de muchas formas les ha excluido. Cuando logramos entender la complejidad de las comunidades desde sus realidades logramos acciones conjuntas para la solución de problemas que parten de la solidaridad y más aún desde el deber que tenemos de crear espacios que fomenten la justicia social para todas las personas. Entre las actividades y proyectos que se han gestado en colaboración con las comunidades cabe mencionar: acueductos comunitarios, actividades deportivas, tutorías, clínicas de salud, asesoramiento a proyectos de desarrollo económico, entre muchas más.
El estudiantado que trabaja con el instituto adquiere las destrezas de escuchar a las personas desde sus particularidades valorizando y respetando los saberes y experiencias de los residentes y líderes de las comunidades. Este aprendizaje es uno que al tener como base la conciencia crítica fomenta acciones de solidaridad hacia las comunidades pero que sin duda alguna trasciende este periodo colaborativo y se extiende a más aspectos de la vida personal y profesional de los estudiantes. De esta manera desde el Instituto estamos impulsando el desarrollo de ciudadanos comprometidos con el mejoramiento del país partiendo de valores como la solidaridad con el fin de impulsar transformación social en todas las escalas.
Podrán ver adjunto el Prontuario del curso de INTD como referencia.

2. ¿Cómo su organización/grupo/escuela ha logrado cambios positivos en los indicadores de crecimiento  educativo de los participantes (retención, aprovechamiento académico, taza de graduación, superación  personal, comunidad escolar, etc.) y en otros indicadores de impacto (incidentes de violencia, asistencia y  participación de estudiantes y maestros, alianzas, mejoramiento planta física, etc.):
Cada semestre más del 90% de estudiantes que inician proyectos de Investigación-Acción Participativa completa los mismos en excelencia, fortaleciendo las destrezas de comunicación oral y escrita, trabajo en equipo, mediante el proceso de intercambio de conocimientos con los saberes que emanan de las comunidades y toma de decisiones.
Al presente podemos destacar que egresados de estas experiencias trabajan en agencias e instituciones de base comunitaria como PathStone o dirigen programas universitarios como el Centro Universitario de Acceso (CUA) del RUM, programa encaminado a preparar estudiantes de residenciales públicos y comunidades en desventaja socio-económica a  estudios universitarios.  En los pasados cinco años más de 25 estudiantes graduados del Recinto que participaron en experiencias de IAP desde el Instituto han iniciado estudios graduados en trabajo social comunitario o psicología social comunitaria.
Nuestros estudiantes quieren y se preocupan porque sus áreas académicas mantengan o desarrollen sensibilidad hacia las necesidades de la gente y sean proactivos. También buscan vincularse a proyectos que se relacionen a su área de desempeño académico sensibles a sectores vulnerables.  Muchos estudiantes que pasan por la experiencia del curso, del campo de la microbiología por  ejemplo, buscan durante su bachillerato investigaciones con que vincularse, o asociaciones estudiantiles que hagan trabajo de campo o que se sensibilicen con las comunidades y sectores vulnerables. El trabajo volunario es otra dimensión que inspira las experiencias de IAP.
El Instituto da ejemplo de lo importante de la organización de base para la autogestión o defensa de los derechos, e inspira que estudiantes tomen un rol activo en las actividades y la vida relacionada a la comunidad universitaria y lo que ocurre en la misma ya que los afecta directamente. En terminos de superación personal, debemos decir que nuestros estudiantes se graduan empoderados, con experiencias prácticas que implican tomar roles de liderazgo, y facilitadores de procesos para generar cambios concretos.

Nombre y firmas de las personas responsables y el liderazgo de la organización/grupo:
Profa. Luisa Rosario Seijo Maldonado
Directora
Instituto Universitario para el Desarrollo de las Comunidades
Centro de Investigación y Desarrollo (CID)
Universidad de Puerto Rico, Recinto de Mayaguez
Cristina M. Canals Silander
Coordinadora
Instituto Universitario de Desarrollo para las Comunidades
Centro de Investigación y Desarrollo, CID
UPR, Mayaguez